En el cruce de lo efímero y lo eterno, se erige el desfile anual “PASILLO”, elaborado por el Instituto de Diseño de Caracas. Este singular evento no solo es un derroche de creatividad, sino un símbolo de esperanza y un faro que guía a la nueva generación de diseñadores hacia un futuro vibrante y sostenible.
El sábado 15 de marzo a las 7:30 PM en Chacao, “Pasillo” se transformó en un santuario de arte y aprendizaje, donde cada prenda que desfile fue una declaración de intenciones, una manifestación palpable del arduo trabajo y la dedicación de sus creadores. Este escenario, que trasciende la simple pasarela, se convirtió en un espacio liminal, un umbral donde la teoría se materializa en práctica y donde cada diseño contó una historia de formación, esfuerzo y aspiraciones.



En este viaje, los pasillos no solo conectan espacios, sino también almas y narrativas. La fugacidad que construye lo eterno resuena en cada paso, en cada hilo que constituye las colecciones. “Pasillo” se convirtió así en un laberinto de emociones, un recorrido que reflejó tanto las inseguridades como las certezas que acompañan a los diseñadores en su transición hacia el mundo profesional.
Este desfile fue más allá de una simple exhibición de talento; se alzó como un manifiesto contemporáneo sobre la importancia de la sostenibilidad. En un contexto donde la moda a menudo es criticada por sus consecuencias ambientales, “Pasillo” emerge como un valioso recordatorio de que el futuro de la moda está intrínsecamente ligado a la conciencia ecológica. Cada creación se define no solo por su estética, sino por su impacto, reafirmando que la creatividad puede y debe coexistir con un profundo respeto por el planeta.
El evento se transformó en un rito de paso, un momento cargado de simbolismo en el que los diseñadores vislumbraron las vastas posibilidades que el futuro les depara. La formación y el proceso de transformación de cada creador se convirtieron en el verdadero legado de la noche, una huella que permanecerá mucho después de que las luces se apagaron y los aplausos se disolvieron en el aire.


En este entorno vibrante, “Pasillo” no solo invitó a la prensa y a expertos en moda, sino también a aquellos apasionados por el diseño que desearon ser testigos de la metamorfosis de la moda en Venezuela. Cada asistente fue testigo de las promesas que surgen de este crisol de talento, donde la juventud se atreve a soñar y el arte florece en cada puntada.


Este año, “Pasillo” nos recordó que, detrás de cada pieza de diseño, hay un poema de vida, una historia de perseverancia y un compromiso con un futuro donde la moda se abraza a la sostenibilidad. En este encuentro poético entre el ayer y el mañana, el Instituto de Diseño de Caracas no solo celebra su legado; traza un nuevo camino hacia un horizonte de posibilidades infinitas.